Notas sobre la peste
“No escribo para salvar a la humanidad, escribo para salvarme a mí mismo”, dijo alguna vez Henry Charles Bukowski (1920-1994). Quizá por eso toda su obra esprofundamente autobiográfica, llena de mujeres, borracheras y desprecio haciaciertaparte de la humanidad. Como este texto que habla de “la peste”, una forma dereferirse a las personas malignas y destructivas.
La peste es, en cierto modo, un ser muy superior a nosotros: sabe dónde encontrarnos y cómo... normalmente en el baño o en plena relación sexual, o dormidos. (...) La peste siempre desborda vulgares y secas chorradas que considera sabiduría propia. Algunas de sus observaciones favoritas son: * No es cierto eso de TODOS malos. Dices que todos los policías son malos. Pues bien, no lo son. He conocido algunos buenos. Existe el policía bueno. No te concede posibilidad de explicarle que cuando un hombre se pone ese uniforme, es el protector pagado de las cosas del tiempo presente. Está aquí para procurar que las cosas sigan como están. Si te gusta como están las cosas, entonces todos los polis son polis buenos. Si no te gusta cómo están las cosas, entonces todos los polis son malos. Sí existe lo de TODOS malos. Pero la peste está impregnada de estas hueras filosofías caseras y no las abandonará. La peste, incapaz de pensar, se aferra a la gente... hosca y definitivamente y para siempre.* No estamos informados de lo que pasa, no tenemos las soluciones auténticas. Hemos de confiar en nuestros gobernantes.
Esta es tan jodidamente estúpida que no quiero ni comentarla. En realidad, bien pensado, no enumeraré más comentarios de la peste porque empiezo ya a ponerme malo. En fin. Pues bien, esta peste no necesita ser una persona que te conozca por el nombre o la dirección. La peste está en todas partes, siempre, dispuesta a lanzar su apestoso y envenenado rayo mortífero sobre ti. (...) Quizás las cosas mejoraran si todos comprendiéramos que quizás hayamos sido pestes para alguien una u otra vez, aunque no lo supiéramos. Mierda, que horrible pensamiento, pero es muy probable que sea cierto y quizás nos ayude a soportar la peste. No hay, en realidad, un tipo cien por cien. Todos poseemos locuras y taras diversas de las que nosotros no somos conscientes pero sí todos los demás. Quizás algún día se construya, reconstruya, el mundo, de modo que la peste, en virtud de la generosidad de sistemas claros y vida decente, no sea ya la peste. Existe la teoría de que crean la peste cosas que no deberían existir. Mal gobierno, atmósfera viciada, relaciones sexuales jodidas, una madre con un brazo de madera, etc. Nunca sabremos sillegará o no la sociedad utópica. (...) La peste aún está aquí. Yo vivo hoy, no mañana. Mi utopía sígnifica menos peste AHORA. (...)Piensa en todas las pestes que hayas conocido y pregúntate si se han reído alguna vez. ¿Se han reído? Dios mío, y ahora que lo pienso, no es que yo me ría gran cosa. No puedo reírme más que cuando estoy solo. ¿Habré estado escribiendo sobre mí mismo? Una peste apestada por pestes. Piénsalo. Toda una colonia de pestes retorciéndose y clavando colmillo y 69-ando. ¿¿69-ando??
Encendamos un Chester y olvidemos el asunto.



